miércoles, 5 de junio de 2013

300

Hace tres años mi cuñado y yo nos compramos una cuba de acero inoxidable de 300 litros y empezamos a hacer vino. En estos tres años hemos aprendido mucho y ahora hemos aumentado la producción al comprar una cuba nueva de 1000 litros. La cosecha de este año ha sido bastante buena. Hemos producido dos vinos: un monovarietal de tempranillo y una mezcla de garnacha (80%) y tempranillo (20%). Hemos conseguido aromas a madera mediante la adición de chips de roble tostado, que añadimos al vino tras la fermentación alcohólica. Unos amigos que son diseñadores (Maria José y Amadeo, de La Clave Gráfica) nos han diseñado la etiqueta. El resultado lo podéis ver aquí. El vino se llama así: 300, en honor a nuestros comienzos en aquella cuba de 300 litros.


Y para terminar, una nota de cata elaborada por una amiga aficionada (más bien diría experta)... ¡gracias Carol!

Monovarietal de tempranillo: 


Vino joven, con tonos granates persistentes, lágrima en caída elegante y bien definida. Aromas primarios a madera tostada, secundarios a frutas rojas frescas (notas claras de frambuesa, grosella, fresa y algún toque de cereza). Perfil láctico proveniente de la fermentación bastante acentuado (toques de mantequilla y aromas a leche suaves). En boca redondo y suave al paladar. Terciarios no muy marcados y con 1-3 caudalías (relativamente normal en este tipo de vinos). Perfecto para acompañar ensaladas, quesos grasos (tipo camembert y similares), todo tipo de pescado, pollo, e incluso pato, conejo, codorniz/perdiz o similares.

1 comentario:

José A. Hodar dijo...

Ah, o sea, que los 300 no tiene nada que ver con Leónidas de Esparta y el desfiladero de las Termópilas... pero al menos no se puede negar que el nombre del vino tiene que ver con la historia. Felicidades por la iniciativa, Luis, de mayor quiero ser como tú.

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